Una promoción mal etiquetada erosiona la marca y la confianza del retailer. Cuando la verificación depende de visitas espontáneas, el desvío se detecta cuando ya impactó la venta.
El problema que resolvemos es el desacople entre el plan de precios/promos y lo montado en góndola. Sin un protocolo digital, el cumplimiento es anecdótico.
Cómo lo hacemos: workflows define el estándar por campaña; órdenes asigna la verificación; personas captura precio, cartel y foto en la misma visita.
El beneficio: menos desvíos visibles al shopper, correcciones rápidas y una ejecución comercial alineada al plan.