Un incidente en ruta no solo atrasa un punto: rompe el resto de la secuencia. Si la respuesta es un chat, las órdenes siguientes quedan en limbo y el cliente siguiente paga el costo del silencio.
El problema que resolvemos es la gestión informal de excepciones. Sin tipificación, evidencia y replanificación en el mismo sistema, el incidente se documenta mal y se recupera peor.
Cómo lo hacemos: workflows definen el protocolo por tipo de incidente; la app captura evidencia y GPS; Order Manager reasigna lo pendiente; flotas marca el activo fuera o limitado.
El beneficio: el servicio se recupera en minutos, no al día siguiente, y queda un historial accionable — no un hilo de mensajes imposible de auditar.