En fitosanitarios, el “casi seguro que se aplicó” no sirve en una auditoría. Sin trazabilidad por lote, el riesgo comercial y regulatorio crece en silencio.
El problema que resolvemos es el registro incompleto o tardío de aplicaciones. Bitácoras sueltas no demuestran dosis, polígono ni responsable.
Cómo lo hacemos: workflows guían el protocolo; la orden fija lote y producto; personas cierra con evidencia y GPS; inventarios descuenta el agroquímico.
El beneficio: cumplimiento demostrable, menos exposición ante clientes o fiscalizadores y un stock que refleja el consumo real del campo.