Una rendición no debería ser un proyecto administrativo cada fin de mes. Cuando el gasto ocurre en terreno y la evidencia viaja por chat, finanzas hereda caos y el colaborador espera semanas por el reembolso.
El problema que resolvemos es la desconexión entre el momento del gasto y el flujo de aprobación. Sin etapas digitales, nadie sabe en qué bandeja está la rendición ni qué falta para cerrarla.
Cómo lo hacemos: workflows definen el estándar (tipos de gasto, límites, aprobadores); Order Manager instancia cada rendición; la app móvil captura boleta, monto y contexto; personas y roles ejecutan las aprobaciones en la misma interfaz.
El beneficio: menos ida y vuelta, evidencia completa desde el origen y un cierre contable con trazabilidad, no con reconstrucciones a mano.