En retail, perder una venta por góndola vacía no es solo un faltante de anaquel: es un síntoma de que bodega, vehículo de reposición y sala no comparten la misma verdad operativa.
El problema que resolvemos es la desincronización del inventario. Cuando el stock se actualiza al cierre del día o por planillas, la supervisión decide tarde. El equipo en terreno no sabe qué priorizar y el cliente encuentra el hueco antes de que la operación reaccione.
Cómo lo hacemos: figho conecta inventarios en movimiento, órdenes de reposición y personas en una sola interfaz. Al cerrar una tarea en sala o en ruta, el consumo digital ajusta el stock; Order Manager alerta críticos y prioriza la siguiente acción con evidencia georeferenciada.
El beneficio: menos quiebres visibles, mejor disponibilidad en góndola y un cierre de ruta con inventario conciliado el mismo día, sin doble digitación ni WhatsApp como sistema de registro.