Un planograma sin evidencia en sala es solo una intención de marca. Cuando la ejecución se “valida” con fotos sueltas, nadie sabe si el layout real coincide con el diseño comercial.
El problema que resolvemos es la brecha entre el planograma aprobado y lo montado en góndola. Sin órdenes y captura estructurada, el cumplimiento es anecdótico.
Cómo lo hacemos: órdenes por tienda con pasos del planograma; personas en terreno cierran con foto y ubicación; inteligencia territorial muestra cobertura y huecos por zona.
El beneficio: mayor cumplimiento real, re-visitas solo donde hace falta y una conversación comercial basada en datos de ejecución, no en impresiones.