En frío, el daño es silencioso hasta que el cliente abre la caja. Un registro solo al final del viaje no permite aislar el tramo fallido ni proteger el resto de la carga a tiempo.
El problema que resolvemos es la evidencia térmica desconectada del flujo de la orden. Sin etapas y captura en ruta, el quiebre de frío se convierte en un reclamo, no en una intervención.
Cómo lo hacemos: la orden tipifica producto sensible; en cada etapa crítica la app exige evidencia de condición; flotas asocia el activo; inventarios mantiene la identidad del lote en movimiento.
El beneficio: se actúa en tránsito o en muelle, no después del reclamo. La trazabilidad por tramo reduce disputas y protege la calidad entregada.