El packing no puede planificar si el campo no avisa con verdad operativa. Cuando la recepción es una fila improvisada, se pierde trazabilidad y se gana tiempo muerto en andén.
El problema que resolvemos es la desincronización cosecha–transporte–recepción. Sin órdenes compartidas, el packing solo reacciona a lo que aparece en la puerta.
Cómo lo hacemos: el avance de cosecha dispara o confirma ventanas; flotas lleva el viaje; la recepción en packing cierra la orden con evidencia; el origen queda ligado al lote.
El beneficio: andenes más fluidos, lotes trazables hasta el cuartel y menos fricción entre campo y proceso.