Comprar sin orquestación es acumular excepciones. Cuando cada área pide por su canal favorito, compras no prioriza y finanzas no audita con facilidad.
El problema que resolvemos es la solicitud informal de compra. Sin un flujo único, se duplican pedidos, se pierden aprobaciones y la urgencia se discute en el chat.
Cómo lo hacemos: la necesidad nace como orden con ítems y motivo; workflows definen umbrales y aprobadores; inventarios aporta contexto de stock; el estado avanza hasta la compra o el rechazo con evidencia.
El beneficio: menos fricción entre operación y compras, prioridades visibles y una trazabilidad lista para auditoría interna.