Reponer sin prioridad es mover cajas, no cuidar la venta. Cuando la ruta se arma por intuición o por “lo de siempre”, la flota gasta combustible en tiendas con stock sano mientras otras ya están en quiebre.
El problema que resolvemos es la desalineación entre criticidad de inventario y despliegue de vehículos. Sin un criterio unificado, la supervisión no puede equilibrar cobertura y costo de ruta.
Cómo lo hacemos: inventarios marcan el riesgo; Order Manager genera órdenes por criticidad; flotas aporta disponibilidad, GPS y capacidad. El supervisor ve en un tablero qué ruta atacar primero.
El beneficio: menos kilómetros improductivos, góndolas críticas atendidas antes y una reposición medible en disponibilidad, no solo en visitas realizadas.