El costo por lote miente cuando el insumo se anota de memoria. En agro, eso se traduce en sobreaplicación, quiebres a mitad de faena y costos que nadie puede defender.
El problema que resolvemos es el consumo estimado en lugar de medido. Sin descuento digital al cerrar la tarea, el inventario de campo es ficción.
Cómo lo hacemos: la orden de faena trae el insumo esperado; al cerrar en app se registra el consumo; inventarios alerta mínimos por centro o bodega móvil.
El beneficio: menos sobreuso, costos por lote más reales y faenas que no se detienen por un saco que “se pensaba que había”.